Resulta difícil desviar la atención de lo que ha sucedido durante esta semana en nuestro país. El pensar en familiares, amigos, y miles de compatriotas fue una constante durante los últimos siete días. Lidiar con la impotencia de lo sucedido y el interés en monitorear constantemente lo que iba sucediendo en los estados afectados, vuelve agridulce el disfrutar del deporte o de algún otro entretenimiento.

Un juego de dobles entre los dos tenistas más grandes de la historia, una semana 3 de la NFL que rompió con las quinielas, un Real Madrid que dejó en 73 su racha de partidos consecutivos anotando goles, un novato rompiendo un récord con lo Yankees de NY, entre otros temas relevantes del deporte, quedaron en 2do-3er plano durante la semana.

Incluso en los grandes medios deportivos nacionales, la mayoría de sus notas titulares tenían relación directa o indirecta con lo sucedido el martes 19 de septiembre.

El deporte más mediático y generador de dinero del país suspendió sus labores  y pudimos ver a una gran cantidad de jugadores, entrenadores y hasta comunicadores de la rama deportiva convertidos, como miles de ciudadanos más, en voluntarios de rescates y centros de acopio. Incluso en otros países hubo minutos de silencio o alguna otra manifestación de apoyo para los afectados en México.

Campañas por parte de jugadores mexicanos en Europa, mensajes de apoyo de algunas de las figuras más representativas del deporte y los festejos por parte de Raúl Jiménez y Javier Hernández tras sus respectivos goles, nos demuestran que la mirada del mundo deportivo ha estado en México. Una semana que, a pesar de la tragedia, ha sacado a flote el lado más humano del mexicano. Ver a una sociedad actuar por sí sola para ayudar a quién más lo necesita es algo que llena de orgullo.

Ojalá que estas acciones se vuelvan costumbres y no tenga que venir una tragedia para hacernos actuar como hermanos.

En algunas instituciones, incluida la Liga Mx, las actividades regresan a la “normalidad” durante esta semana. Esperemos, pues, que el retorno a las actividades cotidianas no nos haga olvidar que hay mucha gente que necesitará de todos aquellos que estén dispuestos a ayudar. Será un proceso de reconstrucción tardado, que a pesar de la cotidianidad, el apoyo demostrado durante estos días no debe perderse.

Por lo pronto, el deporte ahí seguirá, en 2do-3er plano. Y quizá funcione por momentos como válvula de escape para quien necesite una distracción de todo lo que ha vivido en estos días. Pero por ahora, ningún gol, ningún Home-run, ningún touchdown será tan satisfactorio como el ver al país levantándose a sí mismo.

Ojalá que los afectados, poco a poco, vayan reconstruyéndose desde lo más interno de sus personas y continúen sus trayectos de la mejor manera. Que la vida del compatriota siga siendo tan importante como la de uno mismo. Y que pase lo que pase nunca nos olvidemos de demostrarle a la patria que el cielo un soldado en cada hijo le dio.

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