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Pink Words

Las rechazadas del grupo

Los gays millenials no me dejarán mentir, seguramente en alguna ocasión escucharon a un veterano de la comunidad gay refiriéndose a la suerte que corremos por permanecer a esta generación. Años atrás, los homosexuales se escondían para expresar su amor, eran amenazados y lo peor —al menos para mí—, ¡no podían maquillarse!

La sociedad mexicana se caracteriza por ser una de las más machistas del mundo. Así que gracias a aquellos que lucharon por nuestros derechos, hoy los gays disfrutamos el placer de vivir con libertad y con un toque de colorete en los labios.

En una cantina “de ambiente” de Torreón conocí a Passion, una mujer transexual, estilista y víctima de discriminación por parte de las autoridades locales. Dijo que entre el 2004 y 2005 la policía municipal detuvo a muchos hombres que utilizaban ropa ajustada, maquillaje o a los que simplemente tenían “finta de jotito”. En ese tiempo, Guillermo Anaya, miembro del Partido Acción Nacional, era alcalde de la ciudad del algodón.

Esos “años de infierno”, tal como los describió Passion, terminaron. Ahora las personas con preferencias sexuales diferentes gozamos una mayor tolerancia dentro de la sociedad, sin embargo, la homofobia continúa presente y no es generada específicamente por heterosexuales. Los gays también rechazamos a otros gays.

Según un artículo publicado por el portal eltiempo.com, ser feo, moreno, pobre o afeminado influye en el rechazo de la propia comunidad. ¿Desde cuándo fueron muy importantes estas características para los homosexuales?

La discriminación externa que viven las personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) también se practica entre miembros de esta minoría y se le conoce como endodiscriminación. Este fenómeno afecta principalmente a los hombres que practican el travestismo, pues la mayoría de los homosexuales rechazan la idea de que un varón se vista o actúe como mujer.

Hay quienes dicen que esta actividad brinda una “mala imagen” de la comunidad y de la sociedad en general. Sin embargo, de algo estoy seguro: quienes discriminan a los transformistas se están perdiendo de un tesoro lleno de historias.

¿Qué ocultan las pelucas?

Cada viernes es diferente en Torreón. Al caer el sol, la ciudad se concentra en el mismo lugar para presenciar un duelo de talentos. Al final, entre pelucas, plataformas y pestañas postizas se corona a la “más perra” de la noche. Ahí conocí a Jesús, o como le gusta ser nombrado, Shui Flowers.

Esa noche su público le aclamó a Mónica Naranjo. En el camerino, mientras él se perfilaba la nariz para darse un toque español, reveló que el travestismo representa un arte por despertar las emociones de quienes perciben un show.

Tal vez vestirse de mujer y encarnar a una artista suene sencillo, pero para Shui y para muchos travestis que viven de esto, requiere disciplina, inversión monetaria, creatividad, y lo más importante, pasión.

Jesús trabajó como actor hace 15 años, donde dio vida a personajes infantiles y recorrió a la República Mexicana. Entre esas giras, se deleitó de la actuación de “Ricky Lips” en un antro gay. Después de ahí decidió vestirse como mujer únicamente para hacer reír a sus compañeros de trabajo.

Mientras Shui montaba su cadera de esponja, lo cuestioné sobre el estereotipo del travestismo en la sociedad. Para él es triste saber que las personas relacionen a esta actividad con prostitución o drogadicción, pues las cosas no son así. “Nadie debe de tomar el papel de juez de algo que no conoce”, mencionó.

Los minutos avanzaban, eran casi las doce. El antro quedó a oscuras, sólo un reflector iluminaba el escenario. En ese momento todas las jotas gritamos sin parar, sabíamos que algo bueno iba a suceder. De repente sonó la canción “Campanas del amor” y Shui apareció con un leotardo de lentejuelas, botas de piel y un cabello bicolor, tal como la Naranjo.

Ahí, se encontraba el joven que soñó con dedicarse toda su vida a fungir como actor y que en cinco años se ve viajando por otros países enseñando lo mejor que sabe hacer: brindar arte.

Si bien, la población homosexual se considera un grupo en situación de vulnerabilidad por enfrentar distintas formas de exclusión, discriminación y negación de acceso pleno a sus derechos fundamentales. Estas conductas se deben principalmente a la difusión y aceptación normalizada de prejuicios acerca de la diversidad sexual.

Actualmente, la comunidad LGBTI mexicana ha alzado diversos triunfos a lo largo del tiempo. Sin embargo, la endodiscriminación es un fenómeno que va a la alza. A pesar de la marginación y la división, los travestis muestran que hay un camino de libertad, pues ellos no se limitan a las reglas que impone la sociedad.

Los veteranos que enfrentaron al gobierno y se aferraron a los derechos de los homosexuales hicieron mucho, ahora es turno de las nuevas generaciones para que su legado sobreviva.

La lucha apenas comienza. Si nosotros no estamos juntos, ¿quién lo estará? El respeto es nuestra única arma para eliminar la endodiscriminación y los prejuicios. Es importante dar a conocer que podemos ser diferentes e iguales dentro de las diferencias. Ser distinto te hace especial, ¡ah! y ponerte colorete en los labios realza tu belleza.

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